La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en una etapa decisiva. La Secretaría de Economía informó al Congreso de la Unión que los asuntos pendientes en la negociación con Estados Unidos se redujeron de 54 a 14, lo que representa un avance significativo de cara a la siguiente ronda bilateral programada para el 20 de julio. El proceso comenzó formalmente el pasado 1 de julio, durante la quinta reunión de la Comisión de Libre Comercio, y establece revisiones anuales al tratado hasta 2036.
En el documento entregado al Congreso, el gobierno mexicano destaca que el país llega a esta negociación desde una posición favorable, al consolidarse como el principal socio comercial de Estados Unidos. A mayo de 2026, las exportaciones de México a EU alcanzaron un máximo histórico de 54 mil 180 millones de dólares, y en los últimos 12 meses el intercambio bilateral ascendió a 558 mil millones de dólares, una cifra que refleja la profunda integración económica de América del Norte.
La agenda mexicana para la revisión se concentra en seis prioridades estratégicas: evitar medidas comerciales unilaterales, resolver los aranceles al acero, aluminio y sector automotriz impuestos por Washington bajo la Sección 232, preservar la competitividad de la industria manufacturera, elevar la certidumbre para las inversiones y fortalecer las cadenas de suministro regionales. Paralelamente, México presentó 13 preocupaciones comerciales propias dentro del marco del tratado.
Estados Unidos, por su parte, se negó a renovar el T-MEC automáticamente por 16 años adicionales, como lo habían solicitado México y Canadá. En su lugar, Washington optó por mantener la vigencia actual del acuerdo hasta 2036, bajo un esquema de revisiones anuales. Los temas planteados por EU se concentran en la pérdida de empleos manufactureros, la dependencia de cadenas de suministro de terceros países, el déficit comercial, las reglas de origen y la seguridad económica.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viajó a Washington para preparar la próxima ronda de conversaciones, que se celebrará en la Ciudad de México la semana del 20 de julio. En ese encuentro se buscará definir los próximos pasos del proceso, atender los asuntos considerados prioritarios por ambas partes y comunicar los avances una vez concluido el encuentro. México también buscará impulsar inversiones en sectores estratégicos como semiconductores, medicamentos, cómputo y electrónica.
Para el sector empresarial mexicano, el desenlace de la revisión del T-MEC es crítico. La certidumbre jurídica que ofrece el tratado es uno de los principales factores que atraen inversión extranjera directa a México. Los aranceles al acero, aluminio y automotriz afectan directamente a industrias que emplean millones de trabajadores y representan una parte sustancial de las exportaciones mexicanas. Cualquier avance o retroceso en las negociaciones tiene impacto inmediato en los planes de inversión, la cadena de valor y las decisiones de localización productiva de empresas multinacionales.
Para México Ejecutivo, la cuenta regresiva hacia el 20 de julio representa uno de los momentos más importantes del calendario económico y comercial de 2026. El resultado de esa ronda marcará la pauta para la agenda de negocios entre América del Norte en los próximos meses y será señal inequívoca del nivel de cooperación y confianza entre los tres socios del tratado.