La negociación bilateral ocurre antes de la cuarta ronda de conversaciones sobre la revisión del T-MEC.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, sostuvieron el miércoles 9 de septiembre de 2026 una conversación virtual sobre la relación comercial entre ambos países, después de que el funcionario estadounidense no pudiera completar su vuelo a la Ciudad de México por condiciones meteorológicas. El encuentro, en el que también participó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ocurrió antes de la cuarta ronda de negociaciones bilaterales relacionada con la revisión del T-MEC. ([efe.com](https://efe.com/economia/2026-09-09/mexico-t-mec-eeuu-canada/))
El cambio de una reunión presencial a un formato remoto no alteró el fondo de la discusión. México busca preservar la vigencia y la utilidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, pero al mismo tiempo intenta mejorar las condiciones para sus exportaciones de acero, aluminio, automóviles y autopartes. Sheinbaum también estableció como límite político la defensa de la soberanía y la protección de la economía mexicana. ([efe.com](https://efe.com/economia/2026-09-09/mexico-t-mec-eeuu-canada/))
La conversación política llega antes de la mesa técnica
El mensaje más relevante del encuentro no fue un acuerdo arancelario anunciado, sino la confirmación de que la negociación comercial ya se desarrolla en dos planos. Por una parte, los equipos de México y Estados Unidos revisan reglas, compromisos y mecanismos previstos en el T-MEC. Por otra, los gobiernos intercambian posiciones sobre decisiones comerciales estadounidenses que derivan de instrumentos jurídicos externos al tratado.
Ebrard describió la conversación como cordial y útil para las negociaciones en curso, y adelantó que viajaría a Washington el jueves 10 de septiembre para dar continuidad al diálogo. Hasta ahora, no se ha informado de un pacto definitivo sobre acero, aluminio o vehículos, por lo que las declaraciones públicas deben leerse como posiciones de negociación y no como resultados cerrados. ([efe.com](https://efe.com/economia/2026-09-09/mexico-t-mec-eeuu-canada/))
Para las empresas, esta distinción es fundamental. Un anuncio político puede modificar expectativas de inversión o exportación, pero no sustituye una resolución formal, una exención arancelaria, una modificación regulatoria o un acuerdo documentado entre las autoridades.
Qué pertenece al T-MEC y qué ocurre fuera del tratado
El T-MEC cuenta con reglas específicas para el comercio preferencial de bienes, incluyendo requisitos de origen, procedimientos aduaneros, disciplinas laborales, mecanismos de solución de controversias y disposiciones sectoriales. En el caso automotor, el acuerdo elevó las exigencias de contenido regional y estableció condiciones relacionadas con componentes, salarios y el uso de insumos provenientes de América del Norte.
Sin embargo, no todos los aranceles que afectan a las exportaciones mexicanas son aranceles del T-MEC. Las medidas aplicadas por Estados Unidos bajo la Sección 232, por ejemplo, forman parte de la legislación comercial estadounidense vinculada con seguridad nacional. La propia Secretaría de Economía ha identificado los aranceles y asuntos de la Sección 232 como una agenda paralela a la revisión del tratado. ([gob.mx](https://www.gob.mx/se/prensa/avanza-negociacion-comercial-mexico-eeuu-durante-visita-del-secretario-marcelo-ebrard-a-washington?idiom=es-MX&utm_source=openai))
Esta separación explica por qué México puede defender simultáneamente dos objetivos: mantener el acceso preferencial que ofrece el T-MEC y buscar un tratamiento específico frente a medidas estadounidenses que impactan productos mexicanos aunque éstos cumplan con las reglas del acuerdo. Para un exportador, cumplir con el origen preferencial no necesariamente elimina todos los cargos que Washington imponga mediante otro instrumento legal.
Los sectores mexicanos más expuestos
Automotriz y autopartes
El sector automotor es el principal punto de sensibilidad porque combina exportaciones de vehículos terminados, autopartes y cadenas de suministro integradas entre México, Estados Unidos y Canadá. En la revisión del T-MEC, Washington ha planteado el fortalecimiento de las reglas de origen y la necesidad de evitar que productos de terceros países ingresen a Norteamérica mediante operaciones de transformación insuficientes.
La posición estadounidense puede traducirse en exigencias adicionales de contenido regional, trazabilidad de componentes y controles contra el transbordo. Para las empresas mexicanas, el riesgo no se limita a pagar un arancel: también incluye mayores costos de cumplimiento, auditoría de proveedores y posibles cambios en la selección de insumos.
Acero y aluminio
La industria siderúrgica enfrenta una doble presión. Por un lado, el acero y el aluminio aparecen dentro de las conversaciones de revisión del T-MEC, especialmente por su papel en las cadenas regionales. Por otro, las medidas comerciales estadounidenses pueden tratar estos metales bajo la Sección 232, con criterios que no son idénticos a las reglas de origen del tratado.
Esto afecta tanto a productores primarios como a empresas manufactureras que utilizan lámina, perfiles, piezas fundidas o componentes metálicos. Una decisión sobre metales puede trasladarse a sectores como maquinaria, construcción, electrodomésticos, transporte y automóviles, incluso cuando la empresa final no exporte acero como producto principal.
Manufactura y proveedores industriales
La revisión también puede influir en dispositivos médicos, farmacéutica, cosméticos, minerales críticos y otros sectores vinculados con la resiliencia de las cadenas de suministro. En la primera ronda bilateral, Estados Unidos y México mencionaron reglas de origen automotrices, acero, aluminio, seguridad económica y compatibilidad regulatoria como asuntos prioritarios. ([ustr.gov](https://ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/may/united-states-and-mexico-conclude-first-bilateral-round-related-joint-review-usmca?utm_source=openai))
Para los directivos, el desafío es anticipar qué parte del riesgo depende del tratado y cuál depende de decisiones unilaterales estadounidenses. Esa clasificación permite definir estrategias distintas: renegociar contratos, ajustar proveedores, diversificar mercados, documentar origen o preparar escenarios de costos.
El calendario agrega presión a las empresas
El T-MEC continúa vigente y los tres países acordaron realizar revisiones anuales. La Secretaría de Economía informó en julio que el acuerdo seguirá vigente hasta 2036, aunque la revisión puede abrir la puerta a extensiones o modificaciones posteriores conforme al mecanismo previsto en el artículo 34.7. ([gob.mx](https://www.gob.mx/se/prensa/quinta-reunion-de-la-comision-de-libre-comercio-del-t-mec-proceso-de-revision-conjunta-previsto-en-el-articulo-34-7?utm_source=openai))
La primera ronda bilateral se realizó del 27 al 29 de mayo; la segunda tuvo lugar en Washington en junio y la tercera se llevó a cabo en la Ciudad de México durante la semana del 20 de julio. La Secretaría de Economía y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos acordaron celebrar una cuarta ronda en Washington durante septiembre. ([gob.mx](https://www.gob.mx/se/prensa/mexico-y-estados-unidos-celebran-primera-ronda-bilateral-de-negociacion-rumbo-a-la-revision-conjunta-del-t-mec?idiom=es-MX&utm_source=openai))
Ese calendario significa que las compañías no deberían esperar a que exista un texto final para evaluar sus vulnerabilidades. La revisión puede prolongarse, mientras que las decisiones de inversión, contratación y abastecimiento tienen horizontes más cortos. El escenario aconseja trabajar con varios supuestos: continuidad del trato preferencial, mayores exigencias de origen, permanencia de aranceles sectoriales y posibles acuerdos parciales.
Qué deben monitorear los directivos
- Reglas de origen: cambios en el porcentaje de contenido regional o en la forma de acreditar los insumos.
- Sección 232: nuevas medidas estadounidenses sobre acero, aluminio, automóviles o autopartes que no formen parte del texto del T-MEC.
- Transbordo y terceros países: controles adicionales sobre mercancías con insumos o capital originario de economías fuera de Norteamérica.
- Barreras no arancelarias: propiedad intelectual, medicamentos, piratería, certificaciones y procedimientos regulatorios.
- Continuidad operativa: impacto de cualquier cambio en proveedores, inventarios, contratos de exportación y precios.
El punto central es que la conversación entre Sheinbaum y Lutnick no cerró la negociación, pero sí confirmó su carácter político. México intenta sostener el T-MEC como plataforma de integración productiva; Estados Unidos busca revisar el funcionamiento del acuerdo, reducir desequilibrios y endurecer controles sobre cadenas de suministro. La siguiente etapa determinará si esas posiciones pueden convertirse en ajustes negociados o si permanecerán como fuentes de incertidumbre para las empresas.
En breve
- Sheinbaum y Lutnick hablaron el 9 de septiembre de 2026 por videoconferencia, luego de que el funcionario estadounidense no pudiera viajar a México por condiciones meteorológicas.
- México mantiene como prioridades la defensa de su soberanía económica y mejores condiciones para acero, aluminio, automóviles y autopartes.
- La revisión del T-MEC y los aranceles aplicados bajo instrumentos estadounidenses como la Sección 232 son asuntos relacionados, pero jurídicamente distintos.
Fuentes consultadas
- Agencia EFE, 9 de septiembre de 2026.
- El Financiero, 9 de septiembre de 2026.
- La Jornada, 9 de septiembre de 2026.
- Secretaría de Economía de México, declaración conjunta del 23 de julio de 2026.
- Secretaría de Economía de México, comunicado del 1 de julio de 2026.
- Office of the United States Trade Representative, 29 de mayo de 2026.