Las quejas de usuarios contra instituciones financieras en México registraron un alza significativa en los primeros meses de 2026. De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), los fraudes bancarios repuntaron 31.5% al iniciar el año, con un total de 2 millones 8 mil quejas acumuladas, lo que representa un incremento de 23.1% respecto al mismo periodo del año anterior. Según reportes de La Jornada, entre enero y mayo de 2026 se presentaron 75 mil 884 reclamaciones, una cifra que alerta al sector sobre la vulnerabilidad creciente de los usuarios.
El presidente de la Condusef, Óscar Rosado, reconoció que los fraudes se han disparado principalmente a través de mensajes de texto, llamadas telefónicas y correos electrónicos fraudulentos, una modalidad conocida como phishing y vishing que se potenció durante la celebración de la Copa Mundial de Fútbol. Los delincuentes aprovecharon el entusiasmo y la distracción generada por el torneo para lanzar campañas de engaño que incitaban a los usuarios a compartir sus datos bancarios a cambio de supuestos boletos, promociones o premios relacionados con el Mundial 2026.
En la Banca Múltiple, los motivos de queja más frecuentes fueron los consumos vía internet no reconocidos, los consumos no reconocidos en general y los retiros no autorizados. Estas tres categorías concentran la mayoría de las reclamaciones, lo que revela que el fraude digital ya superó al presencial como principal fuente de pérdidas para los usuarios del sistema financiero mexicano.
El fenómeno tiene implicaciones tanto para los consumidores como para las instituciones bancarias. Para los primeros, el impacto económico puede ser devastador: la pérdida de ahorros, la afectación de su historial crediticio y los trámites burocráticos para recuperar los recursos pueden prolongarse semanas o meses. Para los bancos, el aumento de reclamaciones implica mayores costos operativos, posibles sanciones regulatorias y, sobre todo, un deterioro en la confianza del cliente que puede traducirse en fuga de clientes o reducción en el uso de canales digitales.
Desde el sector empresarial, la situación es igualmente preocupante. Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) son especialmente vulnerables al fraude bancario digital, ya que muchas de ellas no cuentan con departamentos especializados en ciberseguridad ni con protocolos claros para la verificación de transacciones. Las transferencias electrónicas fraudulentas, las suplantaciones de identidad de proveedores y los accesos no autorizados a cuentas empresariales son amenazas reales que pueden comprometer la liquidez y operación de un negocio.
La Condusef ha intensificado sus campañas de educación financiera y ha publicado guías para que los usuarios identifiquen señales de alerta de fraude. Asimismo, las autoridades financieras trabajan en la actualización de los marcos normativos para obligar a los bancos a contar con mecanismos más ágiles de respuesta ante reclamaciones y mayores estándares de autenticación en transacciones digitales.
Para México Ejecutivo, el aumento en las quejas bancarias es una señal de que la inclusión financiera digital debe ir acompañada de una estrategia robusta de ciberseguridad y educación al usuario. El crecimiento de la banca digital es una oportunidad, pero también un vector de riesgo que requiere atención sistemática por parte de los bancos, los reguladores y los propios usuarios del sistema financiero mexicano.