El Banco de México (Banxico) concluyó el año 2025 con un hito en su política monetaria: la tasa de interés de referencia cerró en 7%, luego de un ciclo de recortes que acumuló 425 puntos base desde marzo de 2024. Este proceso, que el propio banco central denominó “calibración de la tasa”, marcó uno de los periodos de mayor flexibilización monetaria en la historia reciente de la institución.
La decisión más reciente, tomada el 18 de diciembre de 2025, redujo la tasa en 25 puntos base desde el nivel previo de 7.25%. La Junta de Gobierno, integrada por sus cinco miembros, votó por mayoría de cuatro a uno a favor del recorte, en consonancia con las expectativas del mercado recogidas en la Encuesta Citi de Expectativas. El único voto disidente fue el del subgobernador Jonathan Heath, quien prefirió mantener la tasa sin cambios.
El ciclo de recortes comenzó cuando la tasa se encontraba en 11.25% y, a lo largo de 13 movimientos, fue reduciéndose paulatinamente hasta el nivel actual. En 2025, el banco central aplicó ocho de esos recortes, representando el 70% de toda la reducción acumulada. La primera mitad del año se caracterizó por recortes de mayor magnitud, de 50 puntos base cada uno, realizados en febrero, marzo, mayo y junio. La segunda mitad fue más cautelosa, con cuatro recortes de solo un cuarto de punto, en agosto, septiembre, noviembre y diciembre.
La política de relajamiento monetario de Banxico respondió a un entorno económico complejo. La economía mexicana enfrentó en 2025 una desaceleración significativa, con estimaciones de crecimiento del PIB que oscilaron entre una contracción de 0.4% según BBVA Research y un avance mínimo de 0.1% a 0.4% en otras estimaciones. La incertidumbre generada por los aranceles impuestos por la administración Trump a México, combinada con la debilidad interna derivada de la reforma judicial y la consolidación fiscal, afectó tanto el consumo como la inversión privada.
En este contexto, la inflación jugó un papel determinante en el ritmo de los recortes. Durante el segundo semestre, el índice de precios al consumidor mostró resistencia, especialmente en el componente subyacente, que se mantuvo por encima del 4% anual durante varios meses. Esta dinámica llevó a la Junta de Gobierno a moderar el tamaño de sus ajustes en la segunda mitad del año, pasando de recortes de 50 puntos base a reducciones de solo 25 puntos.
El contraste con la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos fue notable. Mientras Banxico aplicaba recortes agresivos para estimular una economía en desaceleración, la Fed mantuvo su tasa sin cambios durante gran parte de 2025, respondiendo a condiciones inflacionarias distintas en el mercado estadounidense. Esta divergencia entre ambas políticas monetarias generó presiones sobre el tipo de cambio y las tasas de largo plazo en México.
Para 2026, los analistas del mercado prevén que Banxico continúe con su ciclo de recortes, aunque a un ritmo más gradual. El consenso apunta a que la tasa podría cerrar el año en torno al 6.50%, dependiendo del comportamiento de la inflación y de la evolución del entorno macroeconómico global. El propio banco central, en su guía prospectiva incluida en el comunicado de diciembre, señaló que la Junta de Gobierno valorará el momento oportuno para realizar ajustes adicionales, tomando en cuenta todos los determinantes de la inflación.
Desde el sector privado, los especialistas consultados por Banxico en su encuesta mensual ajustaron al alza sus expectativas de crecimiento para 2025, pasando de 0.20% en junio a 0.30% anual en julio. Sin embargo, también elevaron ligeramente sus proyecciones de inflación, estimando que el índice general cerrará el año en 4.04% y la inflación subyacente en 4.12%, ambos por encima del objetivo de 3% del banco central.
En el ámbito del crédito, los recortes de Banxico han comenzado a transmitirse gradualmente al sistema financiero. Las tasas activas en crédito al consumo, hipotecario y empresarial muestran una tendencia a la baja, aunque con rezagos propios de la estructura del mercado de crédito mexicano. Los analistas del sector bancario señalan que el impacto pleno de los recortes se sentirá con mayor claridad en el transcurso de 2026, cuando se espera una reactivación más robusta de la demanda interna.
La situación fiscal también influyó en la valoración de Banxico sobre las perspectivas económicas. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 51.4% del PIB al cierre de 2024 y se proyecta que alcance 53.1% para el cierre de 2025, según estimaciones de BBVA Research. Este incremento en los requerimientos financieros del sector público refleja los esfuerzos de consolidación fiscal del gobierno federal, que implicaron recortes significativos al gasto durante el primer semestre del año.
A nivel sectorial, el sector manufacturero fue identificado como uno de los más afectados por la incertidumbre arancelaria. La amenaza de aranceles adicionales por parte de Estados Unidos generó una contracción en los pedidos de exportación y una reducción en los planes de inversión de empresas vinculadas a cadenas de suministro binacionales. No obstante, analistas esperan que la resolución de las negociaciones comerciales y la estabilización del entorno geopolítico permitan una recuperación de este sector en 2026.
En términos de perspectivas, la combinación de una política monetaria más laxa, la recuperación gradual de la inversión privada y la moderación de los efectos arancelarios podría impulsar un crecimiento del PIB de entre 1.1% y 1.2% en 2026, según las estimaciones de organismos como la OCDE y BBVA Research. Este escenario, aunque moderado, representaría una mejora sustancial frente al estancamiento de 2025 y generaría condiciones más favorables para el empleo formal y el consumo de los hogares mexicanos.
El papel de Banxico en la gestión de este ciclo económico ha sido clave para evitar una recesión técnica y mantener la estabilidad financiera en un entorno de alta incertidumbre. Su credibilidad institucional, reforzada por la consistencia de sus decisiones y la transparencia de su comunicación, será determinante para afianzar la recuperación esperada en el próximo año.