La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mejoró significativamente su proyección de crecimiento económico para México en 2025, al estimar que el Producto Interno Bruto (PIB) avanzará 0.4%, muy por encima del pronóstico de contracción de 1.3% que el organismo había publicado en marzo de ese mismo año. La revisión al alza refleja una estabilización parcial de la economía mexicana tras un periodo de alta incertidumbre, aunque el organismo advierte que el crecimiento proyectado sigue siendo el más bajo de toda América Latina.
En su informe Economic Outlook de junio, la OCDE señaló que la economía de México había mostrado signos de estabilización luego de registrar una caída de 0.6% en el último trimestre de 2024. El primer trimestre de 2025 cerró con un crecimiento de 0.2% trimestral, impulsado principalmente por la recuperación del sector agrícola, que había sufrido afectaciones climáticas severas a finales del año anterior. Este repunte, aunque modesto, fue suficiente para que los analistas del organismo revisaran al alza sus expectativas para el conjunto del año.
No obstante, el panorama macroeconómico de México sigue siendo complejo. La OCDE advirtió que los efectos de los aranceles impuestos por la administración Trump y el bajo dinamismo interno continuarán limitando la recuperación. Según el reporte, el crecimiento se desacelerará en un contexto de alta incertidumbre, y la proyección para 2026 es de apenas 1.1%, lejos del 1.6% que el organismo había estimado en diciembre de 2024. Este ajuste a la baja para el próximo año refleja la persistencia de factores de riesgo tanto externos como domésticos.
Dentro de los factores internos que frenan el crecimiento, la OCDE destacó la consolidación fiscal como un elemento de presión sobre la demanda agregada. El gobierno federal de Claudia Sheinbaum ha aplicado recortes significativos al gasto público durante 2025, en un esfuerzo por equilibrar las finanzas públicas después del elevado déficit registrado el año anterior. Si bien esta medida es necesaria para mantener la sostenibilidad de la deuda pública, también ha afectado la capacidad del Estado para estimular la actividad económica a través del gasto.
En cuanto a la política monetaria, la OCDE señaló que el Banco de México ya inició un ciclo de recortes a la tasa de interés de referencia, que se redujo a 8.5% en mayo de 2025. El organismo espera que esta tendencia continúe de manera gradual, con la tasa llegando hasta el 7% a finales de 2025, siempre y cuando la inflación se mantenga controlada. Esta relajación monetaria busca compensar parcialmente el efecto contractivo de la consolidación fiscal y apoyar la recuperación del crédito y el consumo interno.
El sector externo de la economía mexicana también enfrenta presiones importantes. Los aranceles impuestos por Estados Unidos a las importaciones mexicanas han generado una reducción en los pedidos de exportación y han afectado la competitividad de varias industrias, especialmente las vinculadas a cadenas de suministro manufactureras. La incertidumbre sobre la duración y alcance de estas medidas comerciales ha inhibido la toma de decisiones de inversión en el sector privado, tanto nacional como extranjero.
A pesar de estas dificultades, México cuenta con fortalezas estructurales que la OCDE reconoce como factores positivos para su economía. La posición geográfica del país, su acceso preferencial al mercado estadounidense a través del T-MEC y la disponibilidad de mano de obra calificada a costos competitivos siguen siendo atractivos para la relocalización de manufactura desde Asia, fenómeno conocido como nearshoring. Sin embargo, para capitalizar plenamente esta oportunidad, México deberá avanzar en infraestructura, energía, seguridad y estado de derecho.
El Banco de México, por su parte, ha ajustado a la baja sus propios pronósticos de crecimiento de manera más drástica, estimando que el PIB avanzará apenas 0.1% en 2025. La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja explicó que el banco central proyecta un periodo de estancamiento en la actividad económica, pero no de recesión técnica. Esta distincion es significativa: mientras que una contracción del PIB durante dos trimestres consecutivos constituiría formalmente una recesión, el escenario base del banco central contempla un crecimiento positivo, aunque mínimo.
Los analistas privados encuestados mensualmente por el Banco de México se ubican en un punto intermedio entre las estimaciones de la OCDE y las del propio banco central. Según la encuesta de julio de 2025, el consenso del sector privado estima un crecimiento del PIB de 0.30% para el año, con una proyección de inflación general de 4.04% al cierre de 2025 y una inflación subyacente de 4.12%, ambas por encima del objetivo de 3% del banco central.
Desde una perspectiva comparativa, el desempeño de México contrasta con el de otros países de América Latina, donde el crecimiento promedio supera con creces el 0.4% proyectado para el país. Esta brecha refleja tanto el impacto desproporcionado de las políticas comerciales de Estados Unidos sobre México, dado el alto grado de integración económica entre ambas naciones, como la mayor exposición de la economía mexicana a los ciclos de inversión del sector industrial y manufacturero.
En conclusión, la revisión al alza de la OCDE representa una buena noticia en términos relativos, ya que aleja el escenario de recesión para México. Sin embargo, el crecimiento proyectado es insuficiente para generar el empleo formal y el aumento del bienestar que el país necesita. Los tomadores de decisiones enfrentarán el reto de implementar políticas que aceleren la recuperación sin comprometer la estabilidad macroeconómica que se ha mantenido como ancla en un entorno global de alta volatilidad.