Los precios de frutas y verduras estuvieron entre los principales impulsores de la inflación de septiembre de 2026.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó el jueves 8 de octubre de 2026 que la inflación anual de México aumentó a 3.45% en septiembre, desde 3.26% en agosto, mientras el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) avanzó 0.42% mensual. El repunte se registró en todo el país, con presiones especialmente visibles en frutas y verduras, energéticos, colegiaturas y algunos servicios, de acuerdo con el reporte oficial del organismo.
La cifra mantiene a la inflación general dentro del intervalo de variabilidad de Banco de México, que contempla una meta puntual de 3% y un margen de más o menos un punto porcentual. Sin embargo, el resultado confirma dos meses consecutivos de aceleración: después de tocar 3.12% anual en julio, el indicador subió a 3.26% en agosto y volvió a aumentar en septiembre. Para las empresas, la señal relevante no es sólo el nivel, sino la composición del incremento y su posible impacto en costos, precios de venta, salarios y presupuestos de cierre de año.
En breve
- La inflación general anual pasó de 3.26% en agosto a 3.45% en septiembre de 2026.
- El INPC subió 0.42% mensual; frutas y verduras, energéticos, educación y servicios explicaron buena parte de la presión.
- El dato sigue dentro del intervalo de Banxico, pero limita la comodidad para anticipar nuevos recortes de tasas si las presiones se vuelven persistentes.
Alimentos y educación explican el golpe al gasto
El principal cambio frente a agosto estuvo en los componentes más volátiles. La información del INEGI muestra que la inflación no subyacente aumentó 0.88% mensual en septiembre, impulsada por los precios agropecuarios. Dentro de ese grupo, frutas y verduras subieron 3.38%, mientras los productos pecuarios avanzaron 0.49%.
El encarecimiento fue particularmente visible en productos de consumo cotidiano. El jitomate registró un aumento mensual de 30.25%, mientras la cebolla subió 23% en la última quincena de septiembre, según el desglose citado por El País México a partir de la información del INEGI. En sentido contrario, la papa y otros tubérculos bajaron 13.92%, una muestra de que el comportamiento de la canasta no fue uniforme.
La educación también tuvo un papel importante por la temporada de ajustes al inicio del ciclo escolar. El subíndice de educación registró una variación mensual de 2.87% en septiembre y una tasa anual de 5.84%. Las colegiaturas privadas suelen concentrar sus incrementos en este periodo, por lo que su efecto puede ser temporal; no obstante, para las familias y los empleadores que otorgan apoyos educativos, el aumento tiene un impacto directo en el gasto disponible.
En el sector empresarial, el encarecimiento de alimentos puede trasladarse a restaurantes, comedores industriales, hoteles, servicios de catering y comercios minoristas. La magnitud del traslado dependerá de la capacidad de cada negocio para absorber costos, renegociar contratos o ajustar precios sin perder volumen de ventas.
La inflación subyacente todavía avanza, aunque con menor intensidad
La inflación subyacente, que busca mostrar la tendencia más persistente de los precios al excluir algunos componentes volátiles, aumentó 0.20% mensual y se ubicó en 3.75% anual. Dentro de ella, las mercancías registraron una inflación anual de 3.21%, mientras los servicios alcanzaron 4.27%.
La diferencia es relevante para la toma de decisiones. El repunte de frutas, verduras o combustibles puede revertirse con la normalización de la oferta o con cambios estacionales. En cambio, una inflación de servicios elevada puede reflejar presiones más duraderas relacionadas con rentas, salarios, mantenimiento, transporte, seguros, educación y otros costos operativos.
Para los directivos, el dato sugiere revisar por separado los costos sujetos a choques de oferta y aquellos que pueden permanecer elevados durante varios meses. Mezclar ambos componentes en un solo supuesto de inflación puede llevar a presupuestos demasiado optimistas o a incrementos de precios mal calibrados.
Energéticos y tarifas vuelven a presionar
El componente de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentó 0.24% mensual en septiembre, después de haber registrado una caída de 1.51% en agosto. Dentro de ese grupo, los energéticos subieron 0.33%, mientras las tarifas autorizadas aumentaron 0.10%, de acuerdo con los tabulados del INEGI.
El cambio importa porque los energéticos tienen efectos indirectos sobre transporte, logística, manufactura, refrigeración, comercio y servicios. Incluso cuando el peso directo de la gasolina, el gas o la electricidad no es dominante dentro de la canasta de un negocio, su encarecimiento puede aparecer después en fletes, empaques, almacenamiento y distribución.
El INEGI también reportó que la inflación anual de las tarifas autorizadas por el gobierno fue de 7.75% en septiembre. Esta cifra no significa que todas las tarifas hayan subido en la misma proporción, pero sí revela que el grupo acumuló aumentos importantes durante los últimos 12 meses.
Las presiones no son iguales en todo México
El promedio nacional oculta diferencias territoriales importantes. Según datos reportados a partir de la información del INEGI, Tlaxcala registró la mayor variación mensual entre las entidades, con 0.84%, seguida de Colima con 0.81%, Puebla con 0.66%, Zacatecas con 0.65% y Aguascalientes con 0.58%. En contraste, Baja California Sur presentó una variación de apenas 0.01%.
Estas brechas pueden obedecer a la composición del consumo, la disponibilidad regional de productos agrícolas, los costos logísticos y los ajustes locales en servicios y tarifas. Para una empresa con operaciones en distintas entidades, utilizar únicamente el dato nacional puede subestimar la presión en plazas donde los alimentos, el transporte o los servicios aumentan más rápido.
La diferencia regional también tiene consecuencias para la expansión de cadenas comerciales, la planeación de inventarios y las negociaciones salariales. Una empresa que opera en Tlaxcala o Colima no enfrenta necesariamente el mismo entorno de costos que otra con presencia principal en Baja California Sur o Coahuila.
¿Qué cambia para Banxico?
La inflación de 3.45% todavía se encuentra dentro del intervalo de variabilidad de Banco de México, cuya meta puntual es 3%. No obstante, el banco central no interpreta ese intervalo como una zona de indiferencia. La autoridad debe valorar si el repunte refleja movimientos transitorios en productos agrícolas y energéticos o si comienza a trasladarse a servicios, expectativas y formación de precios.
El aumento de la inflación subyacente anual a 3.75% y la inflación de servicios de 4.27% son los datos que probablemente tendrán mayor peso en esa evaluación. El repunte no subyacente puede ser menos preocupante si se revierte, pero una persistencia en servicios reduciría el margen para acelerar recortes de la tasa de referencia.
Esta lectura no implica que el dato obligue por sí mismo a Banxico a modificar su postura monetaria. La decisión dependerá también de la actividad económica, el tipo de cambio, las expectativas, las condiciones financieras internacionales y la evolución de la inflación futura. La inferencia para las empresas es más concreta: conviene evitar presupuestos basados en una convergencia automática hacia 3% y preparar escenarios alternativos para costos, crédito y demanda.
Una señal para presupuestos y precios de cierre de año
Con septiembre como referencia, las empresas mexicanas llegan al último trimestre con una inflación general todavía moderada en términos históricos, pero con focos de presión que afectan de forma desigual a cada industria. Los negocios intensivos en alimentos y transporte enfrentan un riesgo distinto al de los que dependen principalmente de servicios profesionales, rentas o mano de obra.
La respuesta no tiene que ser un ajuste generalizado de precios. Una estrategia más precisa consiste en identificar qué insumos explican el costo unitario, revisar contratos con cláusulas de actualización, separar gastos volátiles de los recurrentes y medir la sensibilidad de la demanda ante cambios de precio. El dato del INEGI ofrece una advertencia: la inflación está dentro del rango de Banxico, pero la experiencia de cada empresa puede estar por encima o por debajo del promedio nacional.
Fuentes consultadas
- INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor, septiembre de 2026, publicado el 8 de octubre de 2026.
- INEGI, tabulados del INPC y sus componentes.
- Banco de México, series históricas de inflación.
- Banco de México, meta de inflación e intervalo de variabilidad.
- El País México, reporte sobre la inflación de septiembre de 2026, publicado el 8 de octubre de 2026.
- El Contribuyente, variaciones de inflación por entidad federativa, publicado el 8 de octubre de 2026.



