La mayor refinación mejora el desempeño operativo de Pemex, pero no elimina sus retos financieros.
La mejora operativa de Petróleos Mexicanos todavía no equivale a una recuperación financiera completa. En el tercer trimestre de 2026, la empresa elevó sus ingresos, el procesamiento de crudo y la producción de gasolinas y diésel, pero cerró el periodo con una pérdida neta y mantuvo obligaciones que siguen condicionando sus decisiones de liquidez.
Pemex informó el 30 de octubre que sus ingresos por ventas y servicios alcanzaron 487 mil millones de pesos entre julio y septiembre, 28.5% más que en el mismo trimestre de 2025. También reportó una utilidad operativa de 98 mil millones de pesos y un EBITDA de 124 mil millones. Sin embargo, cifras revisadas por medios financieros y por el Instituto Mexicano para la Competitividad muestran que el resultado neto del trimestre fue negativo en alrededor de 10.8 mil millones de pesos. La diferencia es relevante para cualquier director financiero: la operación mejoró, pero el balance completo aún absorbió costos financieros, cambiarios y otros cargos.
El impacto para la dirección: más capacidad operativa, no todavía autosuficiencia
El dato más favorable está en la transformación industrial. El Sistema Nacional de Refinación procesó un promedio de 1.143 millones de barriles diarios, un incremento de 13.8% anual y el nivel más alto desde 2014, según Pemex. La producción total de petrolíferos aumentó 15.5%; dentro de ese resultado, las gasolinas crecieron 15.9% y el diésel 23.3%.
Para la gestión empresarial, este avance puede tener dos efectos. Primero, reduce la distancia entre la capacidad instalada y el volumen efectivamente procesado. Segundo, puede contribuir a una menor presión sobre las compras externas de combustibles, siempre que el aumento sea sostenido y no se revierta por paros, mantenimientos, problemas de calidad o restricciones logísticas. El dato por sí solo no permite afirmar que México ya alcanzó autosuficiencia en combustibles: muestra una mayor producción interna, no la eliminación de las importaciones.
Las ventas nacionales de petrolíferos aumentaron 13.5% anual, mientras que las ventas combinadas de gasolinas y diésel subieron 18%. Esto fortalece la generación comercial de Pemex, pero también eleva la exigencia sobre inventarios, transporte, almacenamiento y continuidad del suministro. Para los directivos de la empresa, la pregunta deja de ser únicamente cuánto se refina y pasa a ser cuánto de ese volumen se convierte en margen, flujo de efectivo y abasto confiable.
La comparación trimestral cambia la lectura del resultado
Frente al segundo trimestre de 2026, el panorama es mixto. En abril-junio, Pemex reportó ventas por 510.4 mil millones de pesos, una utilidad operativa de 85.5 mil millones y una utilidad neta de 18 mil millones, de acuerdo con el reporte presentado ante la Bolsa Mexicana de Valores. En el tercer trimestre, las ventas bajaron aproximadamente 4.6% frente a ese periodo, pero la utilidad operativa aumentó alrededor de 14.6%.
La comparación sugiere que el crecimiento de los ingresos no fue el único factor que sostuvo el desempeño. La mezcla de productos, el procesamiento de crudo y el comportamiento de los costos operativos pudieron favorecer el margen. Aun así, el paso de una utilidad neta en el segundo trimestre a una pérdida neta en el tercero confirma que la parte financiera y contable continúa siendo decisiva.
Esta distinción debe mantenerse clara. La utilidad operativa mide el desempeño del negocio antes de ciertos efectos financieros y fiscales; el EBITDA aproxima la generación operativa antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Ninguno de los dos indicadores representa por sí mismo el efectivo disponible para pagar deuda, proveedores, impuestos o inversión. El resultado neto incorpora más elementos y, en este caso, fue desfavorable.
Deuda y proveedores: el alivio existe, pero no resuelve el problema
Al cierre de septiembre, la deuda financiera de Pemex se ubicó en 77.6 mil millones de dólares. La empresa la presentó como una reducción cercana a 8 mil millones de dólares respecto al cierre de 2025. La disminución mejora el perfil de vencimientos y puede reducir parte de la presión sobre el costo financiero, pero no elimina el riesgo de refinanciamiento ni la dependencia de condiciones favorables en los mercados.
El IMCO señaló que la deuda financiera equivalía a aproximadamente 1.385 billones de pesos y que Pemex acumuló una pérdida neta de 38.8 mil millones de pesos entre enero y septiembre de 2026. El organismo también estimó que el costo financiero del periodo fue de 104 mil millones de pesos. Estos datos ayudan a dimensionar por qué una utilidad operativa trimestral no basta para hablar de saneamiento integral.
En el frente comercial, Pemex informó que el saldo con proveedores y empresas filiales se redujo en 103 mil millones de pesos frente al tercer trimestre de 2025. La disminución es significativa para contratistas y prestadores de servicios, pero el monto pendiente sigue siendo suficientemente grande para afectar capital de trabajo, continuidad de contratos y capacidad de inversión de la cadena energética.
Además, la empresa confirmó que durante el último trimestre de 2026 se implementan, junto con las secretarías de Hacienda y Energía, mecanismos de apoyo financiero y liquidez para proveedores, similares a los utilizados al cierre de 2025. Esto significa que la reducción del saldo no depende exclusivamente del flujo generado por la operación: también requiere coordinación institucional y esquemas de financiamiento.
Las decisiones que deberían seguir los líderes
Para la administración de Pemex, el siguiente paso es demostrar que la mejora industrial puede repetirse con menor dependencia de apoyos extraordinarios. El foco debe estar en cuatro métricas: flujo operativo después de inversión, costo financiero, pagos efectivos a proveedores y rentabilidad por segmento.
- Refinación: verificar si los mayores volúmenes se traducen en mejores márgenes y en una reducción sostenible de compras externas, no sólo en más producción.
- Liquidez: separar los pagos realizados con recursos propios de los cubiertos mediante mecanismos gubernamentales o vehículos financieros.
- Proveedores: medir la reducción del saldo junto con los plazos de pago, porque una baja contable no necesariamente significa una normalización de la cadena.
- Deuda: observar vencimientos, moneda, tasas y necesidades de refinanciamiento, además del saldo total.
Para proveedores e inversionistas, la señal central es que Pemex mejora su capacidad de generar resultados operativos, pero aún no ha eliminado los riesgos asociados con su tamaño, sus pasivos y su dependencia del respaldo federal. La empresa cuenta con un programa de financiamiento para 2026 que contempla apoyo del Gobierno federal para cubrir amortizaciones de deuda, una condición que debe considerarse al evaluar su autonomía financiera.
La prueba de 2027 será convertir la mejora operativa en independencia
El tercer trimestre deja una conclusión menos espectacular, pero más útil para la toma de decisiones: Pemex está produciendo y vendiendo más, aunque todavía no convierte de manera consistente ese desempeño en utilidad neta y liquidez suficiente.
El reto para los siguientes reportes será comprobar si el aumento de refinación se mantiene, si la deuda continúa bajando sin trasladar la presión a proveedores y si el flujo generado por la operación puede financiar una mayor proporción de las obligaciones. Mientras esas variables no converjan, la recuperación deberá describirse como operativa y parcial, no como una solución definitiva al problema financiero de la empresa.
Fuentes consultadas
- Pemex, resultados operativos y financieros del tercer trimestre de 2026, 30 de octubre de 2026.
- Pemex, calendario financiero y reporte al 30 de septiembre de 2026.
- Instituto Mexicano para la Competitividad, Pemex en la mira: tercer trimestre de 2026.
- Expansión, pérdida neta, ingresos y deuda de Pemex en el tercer trimestre de 2026.
- Bolsa Mexicana de Valores, reporte financiero de Pemex correspondiente al segundo trimestre de 2026.
- Pemex, programa de financiamientos 2026.



