La Copa del Mundo de la FIFA 2026 dejó en México una derrama económica de entre 45 mil y 50 mil millones de pesos durante el torneo, una cifra que si bien es histórica en términos absolutos, quedó por debajo de los 65 mil millones de pesos que la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) había proyectado a inicios del evento. La brecha, de entre 15 y 20 mil millones de pesos, refleja los desafíos estructurales que enfrenta el comercio formal en México para captar el consumo generado por grandes eventos deportivos.
De acuerdo con el presidente de Concanaco-Servytur, la mayor parte del gasto se concentró en los sectores de turismo y restaurantero. Del total reportado, alrededor de 35 mil millones de pesos correspondieron al gasto turístico en las tres sedes del torneo: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Los 15 mil millones restantes provienen del consumo adicional de los hogares en alimentos, bebidas, entretenimiento y productos de conveniencia.
La Ciudad de México concentró la mayor actividad económica, con una derrama estimada de 20 mil millones de pesos, seguida de Jalisco con 10 mil millones y Monterrey con 5 mil millones. El Fan Fest capitalino fue uno de los principales detonadores: operó en 39 fechas a través de 18 sedes y generó una derrama estimada de 2 mil millones de pesos, de los cuales mil 800 millones se habían acumulado al 6 de julio. Además, la venta de boletos para partidos jugados en territorio nacional sumó 5 mil millones de pesos adicionales.
La Coparmex de la Ciudad de México estimó que solo los cinco partidos disputados en territorio nacional generaron una actividad económica de 18 mil 800 millones de pesos. Estos números ilustran el potencial de los grandes eventos deportivos como motores de desarrollo económico local, aunque también evidencian la necesidad de estrategias más sólidas de formalización y articulación empresarial para que el beneficio llegue a más sectores.
Uno de los factores que limitó la derrama fue la eliminación temprana de la Selección Mexicana del torneo. Los analistas del sector señalan que el consumo interno tiene una correlación directa con el avance del equipo nacional: cuando México queda fuera en fases tempranas, el entusiasmo del espectador doméstico decae y con él, el gasto en bares, restaurantes, productos oficiales y reuniones sociales.
La Concanaco advirtió que el costo económico anual del comercio informal en México ronda los 63 mil millones de pesos, una cifra prácticamente equivalente a toda la derrama proyectada del Mundial. Esta analogía pone en evidencia cómo la economía subterránea absorbe una parte significativa del consumo que debería canalizarse a través del comercio formal, privando al Estado de ingresos fiscales y a los trabajadores de empleos con prestaciones.
Pese a los resultados por debajo de lo proyectado, el impacto del Mundial 2026 en la economía mexicana representa entre 0.1% y 0.2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Para México Ejecutivo, este episodio debe servir como insumo estratégico para que el sector empresarial, en coordinación con autoridades federales y locales, diseñe mejores mecanismos de captura de valor ante eventos de escala global, que se perfilan como una oportunidad recurrente en la agenda económica de México.