El estímulo al diésel busca contener los costos del transporte de carga y otros sectores productivos durante una semana.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público eliminará temporalmente el IEPS del diésel y otorgará un apoyo fiscal adicional de 15.01 centavos por litro durante el periodo del sábado 12 al viernes 18 de septiembre de 2026, en todo México. El acuerdo, publicado el 10 de septiembre, fija en cero la cuota del impuesto para el diésel y se suma a la estrategia voluntaria mediante la cual el gobierno y el sector gasolinero buscan mantener el combustible por debajo de 27 pesos por litro. La decisión impacta directamente a transportistas, empresas de construcción, operadores de maquinaria, generadores eléctricos y consumidores que enfrentan el traslado de mercancías.
El estímulo llega en un momento de presión sobre los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Para las empresas, la pregunta central no es sólo cuánto deja de pagar el consumidor en la estación, sino quién captura realmente el beneficio: el transportista, la gasolinera, el proveedor mayorista o el consumidor final. La respuesta dependerá de la estructura de costos de cada región y de si el ahorro fiscal se traslada de manera completa al precio de venta.
Qué cambió para el diésel
El acuerdo de Hacienda establece un estímulo fiscal de 100 por ciento sobre la cuota aplicable al diésel. Para la semana del 12 al 18 de septiembre, el monto del estímulo es de 7.3634 pesos por litro, por lo que la cuota disminuida del IEPS queda en cero. Además, el gobierno determinó un estímulo complementario de 0.1501 pesos por litro.
En términos nominales, el respaldo fiscal equivale a 7.5135 pesos por cada litro vendido durante la vigencia del acuerdo. Sin embargo, esa cifra no debe interpretarse automáticamente como una reducción de 7.51 pesos en el precio que verá cada comprador. El precio final también incorpora el costo internacional del combustible, transporte, almacenamiento, distribución, margen comercial e impuestos indirectos.
El mismo acuerdo redujo las cuotas del IEPS para las gasolinas. La gasolina regular quedó con una cuota de 3.2543 pesos por litro y la Premium en 3.0729 pesos durante el mismo periodo, aunque el beneficio más amplio se concentra en el diésel por su importancia para la actividad productiva.
El estímulo no opera solo
La eliminación temporal del IEPS forma parte de una estrategia más amplia. El gobierno federal y el sector gasolinero renovaron por seis meses el esquema voluntario para estabilizar el precio de la gasolina regular y el diésel. En el caso del diésel, el objetivo es mantener un precio máximo de referencia de 27 pesos por litro.
La Comisión Nacional de Energía informó que el acuerdo contempla la participación de estaciones de servicio y medidas de apoyo relacionadas con precios de suministro, logística y distribución. Profeco, por su parte, ha dado seguimiento a las estaciones que respetan o incumplen el tope voluntario. Esto significa que el consumidor puede encontrar diferencias entre regiones y establecimientos aun cuando el estímulo fiscal sea nacional.
La combinación de estímulo fiscal y tope voluntario busca repartir el esfuerzo entre el erario, Pemex, los distribuidores y los gasolineros. Por esa razón, el precio final no depende exclusivamente de Hacienda. Si sube el costo de reposición del combustible, una parte del apoyo puede utilizarse para evitar un aumento, en lugar de convertirse en una rebaja visible en el tablero de la estación.
Quién captura el beneficio
El primer beneficiario formal es el contribuyente que adquiere o comercializa el combustible bajo las reglas fiscales aplicables, porque la carga del IEPS disminuye. El consumidor debería recibir el beneficio a través de un precio menor al que habría enfrentado sin el estímulo, pero la transmisión puede ser parcial.
En estaciones adheridas al acuerdo voluntario, el apoyo público ayuda a sostener el precio objetivo de 27 pesos. En estaciones con mayores costos de flete, menor volumen de venta o dificultades de suministro, el estímulo puede compensar sólo una parte de la presión. En esos casos, el ahorro fiscal evita un incremento, pero no necesariamente genera una disminución visible.
Para las empresas de autotransporte, el efecto más importante puede observarse en el costo operativo acumulado. Un tractocamión que consuma mil litros de diésel durante la semana tendría un valor nominal de apoyo de 7 mil 513.50 pesos, antes de considerar la forma en que el estímulo se refleje en el precio final. Una flota que consuma 40 mil litros tendría una referencia de 300 mil 540 pesos.
Estas cifras son útiles para dimensionar el incentivo, pero no representan un ahorro garantizado para cada empresa. El resultado real depende del consumo, de las compras directas o mediante terceros, de las condiciones negociadas con proveedores y de que la reducción fiscal sea trasladada por la cadena de suministro.
Qué puede pasar con los costos logísticos
El diésel es un insumo relevante para el transporte de carga, el transporte de pasajeros, la agricultura, la construcción y la generación eléctrica de respaldo. Una contención temporal ayuda a reducir la presión sobre los costos variables de las compañías, especialmente en rutas de alto kilometraje.
Para los transportistas, el beneficio puede mejorar el margen por viaje o reducir la necesidad de trasladar aumentos a las tarifas. Para los fabricantes y distribuidores, una menor presión en el flete puede moderar el costo de entrega. En sectores con contratos de transporte de precio fijo, el ahorro puede quedarse inicialmente en el operador logístico; en esquemas de tarifa variable, es más probable que se refleje en el precio cobrado al cliente.
El impacto sobre la inflación, no obstante, será gradual y limitado por la duración de la medida. Una semana de estímulo puede contener un ajuste puntual, pero no cambia por sí misma la trayectoria de los precios si el petróleo, el tipo de cambio o los costos de importación continúan al alza.
El costo fiscal y el riesgo de prolongarlo
Hacienda no ha publicado, junto con el acuerdo semanal, una estimación del costo fiscal total de absorber el IEPS y pagar el estímulo complementario. Ese costo dependerá del volumen de diésel vendido entre el 12 y el 18 de septiembre. Como referencia, cada millón de litros sujeto al apoyo representa 7.5135 millones de pesos de respaldo fiscal nominal.
La medida también implica un costo de oportunidad para las finanzas públicas: los recursos que dejan de recaudarse no pueden utilizarse para otros fines presupuestarios. Si los estímulos se extienden durante varias semanas, el monto acumulado puede crecer con rapidez, sobre todo si los precios internacionales siguen elevados y el gobierno mantiene simultáneamente el acuerdo voluntario con gasolineros.
Para los directivos, el punto clave es distinguir entre un alivio transitorio y una reducción estructural de costos. El estímulo vigente termina el 18 de septiembre, por lo que las empresas deben presupuestar sus operaciones con escenarios de continuidad y de retiro del apoyo. También conviene revisar contratos de flete, cláusulas de ajuste por combustible y políticas de compra para evitar que una baja temporal se convierta en una expectativa permanente.
En breve
- Vigencia: del 12 al 18 de septiembre de 2026.
- Apoyo: 100 por ciento del IEPS del diésel, equivalente a 7.3634 pesos por litro, más 0.1501 pesos de estímulo complementario.
- Límite: el ahorro final dependerá del precio mayorista, la logística, los márgenes de las estaciones y el cumplimiento del acuerdo voluntario de 27 pesos por litro.
Fuentes consultadas
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Acuerdo 134/2026 publicado en el Diario Oficial de la Federación.
- Comisión Nacional de Energía, renovación de la estrategia para estabilizar el precio de la gasolina regular y el diésel.
- Procuraduría Federal del Consumidor, seguimiento de precios y cumplimiento del acuerdo voluntario.
- La Jornada, reporte sobre el estímulo adicional al diésel.
- El Financiero, análisis sobre el impacto de la estrategia de contención en Pemex.