El desempeño industrial estatal fue desigual en junio de 2026, con Tamaulipas como principal entidad de avance y Puebla como la de mayor retroceso mensual.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó el 9 de octubre de 2026 que la actividad industrial por estado en México tuvo un comportamiento desigual durante junio: Tamaulipas registró el mayor avance mensual, con 13.7 por ciento, seguido por Oaxaca, con 5.5 por ciento, y Quintana Roo, con 4.1 por ciento, mientras Puebla presentó la mayor caída, de 6.2 por ciento. En la comparación anual, Tamaulipas también ocupó el primer lugar, con un crecimiento de 15.7 por ciento frente a junio de 2025.
Los resultados forman parte del Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF), que mide el desempeño de corto plazo de las actividades industriales en los estados. La información, elaborada con cifras desestacionalizadas para la comparación mensual, muestra que 16 entidades avanzaron y otras 16 retrocedieron frente a mayo de 2026. Para empresas, inversionistas y gobiernos estatales, el dato ofrece una señal relevante, pero no debe confundirse con una tendencia permanente de expansión productiva.
En breve
- Tamaulipas lideró: creció 13.7 por ciento mensual y 15.7 por ciento anual en junio de 2026.
- Oaxaca y Quintana Roo también avanzaron: registraron aumentos mensuales de 5.5 y 4.1 por ciento, respectivamente.
- Puebla encabezó los retrocesos: su actividad industrial cayó 6.2 por ciento mensual y 13 por ciento anual.
Un mapa industrial con ganadores y rezagados
La fotografía estatal no presenta un ciclo industrial uniforme. Además de Tamaulipas, Oaxaca y Quintana Roo, Guanajuato avanzó 2.5 por ciento mensual y Yucatán 1.8 por ciento. El grupo de entidades con aumentos más significativos también incluyó a Zacatecas y San Luis Potosí, de acuerdo con el INEGI.
En el extremo contrario, Puebla registró el descenso mensual más pronunciado, con una contracción de 6.2 por ciento. Le siguieron Tlaxcala, con una caída de 4.5 por ciento; Tabasco, con 3.3 por ciento; Aguascalientes, con 3.2 por ciento, y Chihuahua, con 3.1 por ciento.
La comparación anual refuerza la dispersión. Después de Tamaulipas, los mayores incrementos correspondieron a Hidalgo, con 15.4 por ciento; Colima, con 13.4 por ciento; Veracruz, con 7.8 por ciento; Yucatán, con 7.5 por ciento, y Oaxaca, con 7.2 por ciento. En sentido opuesto, Morelos reportó una disminución anual de 22 por ciento, Baja California Sur cayó 13.7 por ciento y Puebla retrocedió 13 por ciento.
La diferencia entre las dos mediciones es importante. Una tasa mensual compara junio contra mayo y puede reflejar una recuperación después de un periodo débil, cambios en la operación de una planta, proyectos de construcción de corta duración o variaciones en actividades extractivas. La tasa anual compara junio de 2026 con junio de 2025 y ayuda a observar si el nivel de actividad se encuentra por encima o por debajo del registrado un año antes.
Qué ramas explican los movimientos estatales
El comportamiento de junio tampoco se explica por una sola industria. En el conjunto nacional, la actividad industrial aumentó 1.6 por ciento anual en cifras originales. Por componentes, la minería avanzó 6.6 por ciento y la construcción 4.7 por ciento, mientras las industrias manufactureras crecieron apenas 0.1 por ciento. La generación, transmisión y distribución de electricidad, junto con el suministro de agua y gas por ductos, aumentó 0.8 por ciento anual.
Esta composición ayuda a entender por qué dos estados pueden mostrar resultados opuestos aun cuando forman parte del mismo entorno económico. Una entidad con fuerte presencia minera puede beneficiarse de un repunte extractivo, mientras otra más vinculada a la manufactura puede resentir pedidos débiles, paros técnicos o menores exportaciones. De manera similar, un proyecto de infraestructura puede elevar temporalmente la construcción sin que eso signifique la apertura de nuevas líneas manufactureras.
El desglose difundido por el INEGI señala avances manufactureros anuales particularmente relevantes en Durango, Michoacán, Sonora y Zacatecas. En construcción destacaron Hidalgo, Estado de México, Colima, Veracruz, Guanajuato y Querétaro. En minería sobresalieron Tamaulipas, Estado de México, Veracruz, Yucatán, Chiapas e Hidalgo. Para electricidad, agua y gas, los mayores incrementos se observaron en Veracruz, Yucatán, Oaxaca y Querétaro.
En el caso de Tamaulipas, el gobierno estatal atribuyó el resultado de junio al desempeño conjunto de la minería petrolera, la manufactura y la construcción. El dato oficial del IMAIEF confirma el liderazgo del estado, pero el indicador por sí mismo no permite determinar cuánto del crecimiento provino de cada rama ni si el avance tendrá continuidad en los siguientes meses.
La señal que deben leer las empresas
Para los directivos, la principal conclusión no es que exista un nuevo ganador definitivo entre los estados, sino que la selección de una ubicación industrial exige revisar la estructura productiva local. El crecimiento mensual de una entidad puede elevar la demanda de transporte, energía, insumos, mantenimiento, servicios especializados y financiamiento; sin embargo, la oportunidad será distinta si el impulso proviene de una obra temporal, de la minería o de una cadena manufacturera con capacidad de atraer proveedores.
En Tamaulipas, por ejemplo, el desempeño puede resultar atractivo para empresas vinculadas con manufactura, energía y servicios industriales. En Hidalgo y Colima, el avance anual de la construcción y otras actividades puede abrir oportunidades para proveedores de materiales, ingeniería y logística. En Oaxaca y Yucatán, la combinación de crecimiento industrial y energía puede ser relevante para proyectos que requieran infraestructura y abastecimiento confiable.
La lectura debe ser más cautelosa en los estados con retrocesos. Una caída mensual no implica necesariamente una pérdida permanente de competitividad, pero sí puede advertir sobre una menor utilización de plantas, retrasos en obras, menor demanda externa o una base de comparación elevada. Para Puebla, Morelos y Baja California Sur, será necesario observar los siguientes reportes antes de concluir si el descenso de junio fue un ajuste puntual o parte de una trayectoria más prolongada.
Un repunte no equivale automáticamente a más empleo o inversión
El IMAIEF mide actividad industrial real, no empleo, salarios, inversión extranjera directa, productividad ni creación de nuevas capacidades. Por eso, un aumento de 13.7 por ciento en un mes no significa por sí mismo que se hayan generado puestos de trabajo en la misma proporción o que hayan llegado nuevas inversiones al estado.
Para evaluar la calidad y permanencia del crecimiento, las empresas deben complementar el indicador con datos de empleo formal, anuncios y ejecución de inversión, producción manufacturera, exportaciones, consumo de electricidad, disponibilidad de agua, infraestructura logística y tiempos de conexión con los mercados. También conviene revisar la continuidad del avance en varios meses y la composición sectorial, porque un crecimiento concentrado en una sola actividad puede ser más vulnerable a precios internacionales, ciclos de demanda o decisiones corporativas.
El reporte de junio deja, así, una advertencia para la estrategia industrial mexicana: el crecimiento existe, pero está distribuido de manera irregular. La competencia entre estados no dependerá únicamente de quién registre el mayor porcentaje en un mes, sino de quién logre convertir ese impulso en proveedores locales, talento, infraestructura, productividad y proyectos de largo plazo.
Fuentes consultadas
- INEGI, Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa, junio de 2026.
- T21, análisis de los resultados estatales del IMAIEF, publicado el 9 de octubre de 2026.
- Gobierno de Tamaulipas, comunicado sobre el desempeño industrial estatal, publicado el 9 de octubre de 2026.



