El tipo de cambio de cierre de jornada fue de 18.0635 pesos por dólar el 29 de septiembre de 2026.
El peso mexicano cerró por encima de 18 unidades por dólar el martes 29 de septiembre de 2026, en el mercado interbancario de México, después de que el Banco de México registró un tipo de cambio de cierre de jornada de 18.0635 pesos por dólar y un máximo intradía de 18.1510. La moneda nacional perdió alrededor de 0.66% frente al cierre previo de 17.9445 pesos por dólar, en una sesión marcada por la fortaleza del dólar, el aumento de la sensibilidad a las tasas de interés y la volatilidad internacional. Banco de México y La Jornada reportaron el movimiento.
En breve
- El cierre interbancario fue de 18.0635 pesos por dólar y el máximo observado durante la sesión alcanzó 18.1510.
- El FIX de Banxico para el 29 de septiembre fue de 18.0710 pesos por dólar; no es exactamente la misma referencia que el cierre interbancario.
- Para las empresas, el impacto depende de sus coberturas, compras en dólares, deuda externa, exportaciones y capacidad para trasladar costos a precios.
El cruce de 18 pesos tiene relevancia financiera, no sólo psicológica
El nivel de 18 pesos por dólar funciona como una referencia visible para inversionistas, tesorerías y empresas que elaboran presupuestos. Sin embargo, no representa por sí mismo un cambio de régimen para la economía mexicana. Lo importante es determinar si se trata de un movimiento puntual o de una tendencia que se mantendrá durante varias semanas.
El registro del 29 de septiembre fue el primer cierre por encima de 18 pesos en aproximadamente seis meses, de acuerdo con reportes financieros que compararon la jornada con los niveles observados a finales de marzo. El tipo de cambio acumuló así dos sesiones de pérdidas, después de haber cotizado cerca de 17.14 pesos por dólar a mediados de septiembre, según la cobertura de El Economista.
La señal para los directivos no consiste en asumir que el peso continuará debilitándose de manera automática. Una divisa puede reaccionar con rapidez a los rendimientos de los bonos estadounidenses, a las expectativas sobre la Reserva Federal, a los flujos de inversión y a episodios de aversión al riesgo. Por esa razón, atribuir el movimiento a una sola causa puede llevar a decisiones equivocadas de cobertura o de inventario.
FIX y cierre interbancario: dos referencias que no deben confundirse
Banxico reportó un tipo de cambio de cierre de jornada de 18.0635 pesos por dólar para el 29 de septiembre. Esta referencia se determina mediante un promedio ponderado de operaciones observadas en una muestra continua de tres minutos dentro de una ventana de diez minutos, entre las 13:55 y las 14:05 horas. El máximo y el mínimo corresponden a posturas de venta observadas durante el periodo de 9:00 a 14:00 horas. La metodología está publicada por Banxico.
El FIX, en cambio, fue de 18.0710 pesos por dólar para la fecha de determinación del 29 de septiembre, de acuerdo con la serie estadística de Banxico. Se trata de una referencia utilizada para determinadas obligaciones denominadas en dólares y para operaciones que requieren un tipo de cambio oficial. El cierre interbancario describe el comportamiento de la sesión; el FIX cumple una función distinta en la liquidación y valuación de obligaciones.
La diferencia entre ambas cifras es pequeña en términos cotidianos, pero puede ser relevante en contratos de alto valor, pagos programados, valuación de deuda, estados financieros y cálculos fiscales. Una empresa que utilice indistintamente ambas referencias puede introducir variaciones innecesarias en su flujo de efectivo o en sus presupuestos.
Qué empresas enfrentan mayor exposición
Las compañías importadoras son las primeras en resentir una depreciación del peso cuando compran maquinaria, insumos, componentes, combustibles o mercancías cotizadas en dólares. Si sus ventas están denominadas en pesos y no cuentan con coberturas, el encarecimiento cambiario puede reducir el margen bruto o forzarlas a ajustar precios.
También existe exposición en empresas con deuda externa o créditos vinculados al dólar. Aunque los intereses sean pagaderos en fechas específicas, una depreciación del peso eleva el monto necesario para cubrir el principal y puede aumentar la volatilidad de los indicadores financieros. En estos casos, la tesorería debe revisar no sólo el nivel spot, sino el calendario de amortizaciones y la duración de las coberturas.
Los exportadores tienen una posición distinta. Un peso más débil puede mejorar el valor en moneda nacional de sus ingresos en dólares, pero el beneficio depende de cuánto compren en el exterior, de la proporción de costos locales y de la existencia de coberturas. Una empresa manufacturera que exporta pero importa gran parte de sus insumos no recibe el mismo beneficio que una compañía con costos predominantemente nacionales.
El turismo, el transporte aéreo, la tecnología y algunos negocios vinculados con plataformas globales también pueden observar efectos mixtos. El encarecimiento de servicios contratados en dólares presiona costos, mientras que los ingresos provenientes de visitantes o clientes extranjeros pueden amortiguar parte del impacto. La exposición real se encuentra en la diferencia entre cobros y pagos en cada moneda.
El papel de las tasas y del dólar global
La sesión ocurrió en un contexto de mayor atención a los rendimientos de los bonos estadounidenses y a las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. Cuando los activos en dólares ofrecen rendimientos relativamente más atractivos, algunos inversionistas reducen posiciones en monedas emergentes. La presión puede intensificarse cuando el mercado percibe que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos será menor.
La cobertura de La Jornada señaló la menor demanda por pesos, la fortaleza del dólar y un diferencial de tasas más estrecho como elementos del entorno. El CEO también vinculó la sesión con el alza de los rendimientos de la deuda estadounidense y la debilidad del carry trade.
El carry trade consiste, en términos generales, en financiarse en una moneda con menor costo y colocar recursos en otra que ofrece un rendimiento superior. Cuando cambia la percepción sobre las tasas, el riesgo o la estabilidad de una divisa, la estrategia puede perder atractivo y generar salidas de posiciones en pesos. Eso no significa que todos los movimientos respondan exclusivamente a esta operación, pero sí ayuda a explicar por qué una moneda puede debilitarse con rapidez aun cuando no exista un deterioro inmediato en la economía real.
Qué deberían revisar los directivos
El primer paso es separar la exposición económica de la exposición contable. No todas las empresas que registran operaciones en dólares tienen el mismo riesgo: algunas cobran y pagan en la misma moneda, mientras otras enfrentan un descalce entre ingresos y costos. El análisis debe considerar moneda, plazo, monto y sensibilidad del margen operativo.
La segunda tarea es actualizar escenarios, no adoptar una sola previsión. Un presupuesto con tipos de cambio de 17.50, 18.00 y 18.50 pesos por dólar puede mostrar qué nivel empieza a comprometer el margen, el servicio de deuda o el capital de trabajo. Las coberturas deben responder a esa información y no a una reacción improvisada frente a un titular.
Finalmente, las empresas deben distinguir entre el tipo de cambio utilizado para una compra, el cierre interbancario, el FIX y la cotización bancaria aplicable a la operación concreta. La diferencia entre referencias puede parecer marginal, pero se vuelve relevante cuando se multiplica por nóminas internacionales, contratos de suministro, importaciones o vencimientos de deuda.
El cierre por encima de 18 pesos es una señal de presión sobre el peso mexicano, pero todavía no permite concluir por sí solo que comenzó una depreciación prolongada. Para los negocios, la decisión prudente es medir la exposición, revisar coberturas y preparar escenarios ante una volatilidad que puede continuar mientras el mercado evalúa las tasas estadounidenses, la política monetaria mexicana y los riesgos geopolíticos.
Fuentes consultadas
- Banco de México, mercado cambiario y metodología del cierre de jornada.
- Banco de México, series diarias de tipos de cambio.
- La Jornada, reporte de la sesión del 29 de septiembre de 2026.
- El Economista, comportamiento del peso y referencias de mercado.
- El CEO, factores de presión sobre el peso mexicano.



